Cómo conseguir una pensión de alimentos razonable: Caso real

Cómo conseguir una pensión de alimentos razonable: Caso real

Es posible que te llegue una demanda de divorcio o separación y la madre -perdóname por generalizar pero suele ocurrir así y lo acogemos como ejemplo- pide una pensión desorbitada con la capacidad económica del padre y con las necesidades reales de los hijos.

En este ejemplo de un caso real verás cómo conseguir que el juez acuerde una pensión de alimentos de 300 € cuando la madre estaba pidiendo 1200 € más todos los gastos escolares del colegio privado a cargo del padre.

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Caso real sobre el modo de conseguir una pensión alimenticia razonable

En este supuesto, el hijo acudía a un colegio privado, con un coste mensual de 800 €. En el centro escolar también tenía el servicio de comedor incluido en esa cuota.

Además, necesitaba refuerzo en algunas asignaturas y hacía años que jugaba al fútbol dos días a la semana.

La intención de la demandante era que el padre pagase la pensión de alimentos de 1.200 € y 800 € de los gastos de colegio, además los extraordinarios de los profesores y la actividad deportiva a medias.

¿Cómo conseguimos reducirlo a 300 € de pensión de alimentos más el resto de gastos por mitad? Razonando, al final es sentido común.

Análisis de la demanda

Si se suponía que el padre iba a pagar 1200 €, quería decir que el hijo necesitaba 2.400 € para vivir. Eso sin tener en cuenta los gastos escolares que le pedían a parte y además teniendo en cuenta que comía en el centro escolar.

¿En qué iban a emplearse esos 1200 €?

Los gastos ordinarios de los hijos, que son los que incluye la pensión de alimentos, se emplean para alimentación, vestido, calzado, peluquería, telefonía móvil... En definitiva, los gastos que genera la convivencia con el hijo.

En este caso, además, la alimentación no debía incluir la comida que el menor realizaba en el centro escolar, por lo que quedaba limitada a desayunos y cenas en el domicilio familiar.

El menor estaba con su padre los fines de semana alternos desde el viernes hasta el lunes a la entrada del colegio y dos tardes desde la salida del colegio hasta las 20.30 horas.

Es imposible que un menor necesite 2400 € para estos conceptos, ¿no te parece?

Estrategia legal adoptada

Nuestra estrategia se centró en demostrar la desproporción entre la demanda y las necesidades reales del menor. Se argumentó que los gastos de alimentación y ordinarios del hijo no justificaban la cantidad solicitada, especialmente teniendo en cuenta que los gastos de escolarización deberían considerarse aparte.

Al evaluar el tiempo que el menor pasaba con cada progenitor, se mostró que era inviable que sus necesidades básicas alcanzaran la suma demandada.

Ese era nuestro criterio y ese fue el admitido por Su Señoría.

En este caso, los gastos de educación, que en otros asuntos se asumen con la pensión de alimentos, quedaban al margen de la misma. El centro privado debe abonarse por ambos padres y nosotros preferíamos que fuera considerado al margen de la pensión de alimentos porque apenas le quedan dos años de formación en ese centro.

Si incluimos en la pensión de alimentos los gastos de formación, la cuantía sería mucho mayor y cuando terminase los estudios en el centro privado, carecería de sentido mantener esa cuantía.

Por ello, preferimos que fuese al margen de la pensión de alimentos, se dictó la sentencia por la que los gastos de formación se abonarán por mitad y lo mismo respecto de los gastos extraordinarios.

Decirte que la capacidad económica de ambos progenitores era similar, si bien la madre tenía más ingresos mensuales.

En conclusión

No todo lo que se pide en las demandas se consigue en el Juzgado.

Es necesario demostrar la realidad de la situación y poner en relación la capacidad económica de los progenitores con las necesidades reales de los hijos. 

Espero que te sirva como ejemplo.

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