Motivos para evitar un divorcio contencioso

Motivos para evitar un divorcio contencioso

Cuando una relación se quiebra y decidimos optar por el divorcio, en ocasiones, la pena y la ira derivadas de la separación pueden influir en nuestra elección de optar por un proceso de divorcio.

Ceder ante estos sentimientos puede desencadenar un divorcio considerablemente más complejo y doloroso. Es crucial considerar que, al reflexionar, calmarnos y esforzarnos por alcanzar acuerdos, podemos evitar mayores complicaciones.

A continuación, exponemos algunas de las razones por las cuales optar por un divorcio de mutuo acuerdo no solo favorecerá a tu expareja, sino que, en su mayoría, te beneficiará a ti y a todo tu círculo familiar.

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¿Por qué deberías evitar el divorcio contencioso?

Algunos de los factores que influyen en la elección de seguir un proceso de divorcio de mutuo acuerdo o uno contencioso son los siguientes.

El tiempo

En un divorcio contencioso, la duración del procedimiento se extenderá considerablemente, ya que implica pasar por un juicio cuya fecha dependerá de la carga de trabajo de los juzgados.

Si a esto le sumamos la evaluación de la unidad familiar por parte del equipo psicosocial del juzgado, los plazos se dilatarán aún más en el tiempo.

La incertidumbre en la fijación de fechas y los procedimientos adicionales contribuyen a alargar significativamente el periodo necesario para concluir el divorcio.

La carga y el desgaste emocional

A medida que el proceso se prolonga, la situación de desgaste emocional se profundiza, lo que puede conducirnos a experimentar niveles de estrés o depresión. Mantener una atmósfera de tensión y confrontación a lo largo de la duración de un divorcio contencioso puede resultar en una carga emocional que puede volverse abrumadora e insostenible.

El impacto psicológico negativo asociado con la prolongación del conflicto puede ser considerable y puede afectar significativamente la salud mental y el bienestar general.

Los daños emocionales colaterales

Este tipo de procedimientos implica una lucha y confrontación con quien, hasta hace poco, compartíamos una relación, lo que tiñe los buenos momentos compartidos y los recuerdos con sentimientos de ira y rencor.

Este enfoque, especialmente cuando hay hijos involucrados, no solo afecta emocionalmente a los cónyuges, sino que también impacta directamente a los hijos, colocándolos en medio de las discusiones.

En situaciones así, los niños a menudo se ven envueltos en sentimientos de culpa respecto a la situación, lo que puede desencadenar problemas emocionales significativos para ellos.

Expectativas distintas a las esperadas

En un divorcio contencioso, los resultados pueden no ser los esperados, ya que la última decisión recae en un juez y no necesariamente refleja lo que consideramos que merecemos.

Aunque podríamos obtener más de lo que conseguiríamos a través de un acuerdo, también existe la posibilidad de recibir considerablemente menos y verse perjudicados por la sentencia de divorcio. La incertidumbre en torno a la decisión judicial puede llevar a resultados impredecibles y, en algunos casos, desfavorables para una de las partes involucradas.

Incluso si consigues una resolución favorable, no tendrá la sentencia un nivel de detalle como el que puedes incluir en un convenio regulador.

Preservación de la relación parental

En un divorcio de mutuo acuerdo, existe una mayor probabilidad de preservar una relación parental saludable. Al trabajar juntos para alcanzar acuerdos, se facilita la colaboración en la crianza de los hijos y se minimiza el impacto negativo en el bienestar emocional, tanto el de los hijos como el de los padres.

Flexibilidad en las soluciones

Al negociar directamente, las partes involucradas en un divorcio de mutuo acuerdo tienen la oportunidad de ser más flexibles y creativas en la búsqueda de soluciones que se adapten a sus necesidades específicas. Esto puede conducir a acuerdos más personalizados y satisfactorios para ambas partes.

Control sobre las decisiones

Optar por un divorcio de mutuo acuerdo otorga a las partes un mayor control sobre el proceso y las decisiones que se toman. En lugar de depender de la intervención de un juez, las parejas pueden participar activamente en la toma de decisiones relacionadas con sus vidas y el futuro, proporcionando un mayor sentido de empoderamiento y autodeterminación.

Confidencialidad y privacidad

Los divorcios de mutuo acuerdo a menudo se llevan a cabo de manera más discreta. Esto ayuda a mantener la privacidad de los asuntos personales y reduce la exposición de detalles íntimos en un entorno público, como podría ocurrir con más facilidad en un proceso contencioso.

El coste económico

Optar por un divorcio contencioso inevitablemente resultará en un desembolso financiero más elevado en comparación con un divorcio de mutuo acuerdo. Los divorcios contenciosos suelen ser procedimientos más largos que los de mutuo acuerdo, y eso conlleva unos honorarios más elevados.

Además, se suman otros costes, que pudieran necesitarse, como los de notarios, peritos, detectives privados, entre otros, que incrementarán de manera considerable el total a abonar para obtener finalmente la sentencia de divorcio.

Conclusiones

Tal como hemos visto, existen muchas razones para evitar un divorcio contencioso, destacando las implicaciones emocionales, especialmente cuando hay hijos involucrados.

Por tanto, resulta siempre aconsejable buscar consensos que permitan concluir el proceso de divorcio de manera más rápida, brindándonos la oportunidad de avanzar hacia nuevas etapas en nuestras vidas.

No obstante, si has decidido de manera firme optar por un divorcio contencioso, puesto que el acuerdo no es posible, tu primer paso debería ser asegurarte de contratar a un abogado especializado en asuntos de familia, que te oriente en cada fase del procedimiento.

En el despacho de Carolina Torremocha, estamos dispuestos a brindarte el asesoramiento y el acompañamiento que necesitas para tu proceso de divorcio o separación.

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